Sunday, April 15, 2007

Hola gente. Vuelvo -triunfante- sobre mis propias cenizas a la actualización de este pequeño espacio de reflexión. A continuación, sin orden aparente -excepto aquel que corre paralelo en el pensamiento como estricto pensamiento, y que recorre como una gaviota las orillas del mar de toda materialidad; pensamiento ya y siempre materialidad pura-sin orden aparente decía, unas reflexiones.

-
¿Cual es el límite de lo discursivo como lugar de enunciación?
Ninguno, por supuesto, ya que el discurso es ya y siempre el lugar de enunciación que es mas que ese mismo lugar. Y a partir de esto, se constituye lo social mismo. A partir de esa articulación discursiva, siempre fundante. En un principio la palabra. La palabra es deseo mismo.

-
Según Spinoza mismo, toda realidad es una corporalidad. O mejor y en términos mas y menos precisos, una potencia entre potencias. Y nadie sabe lo que puede un cuerpo, a excepción de que es finito de atributos. Es decir la naturaleza o Dios en Spinoza, que es lo mismo, es la única sustancia de infinitos atributos. No sabemos lo que puede, sólo sabemos de un cuerpo que no puede todo. Solo la naturaleza lo puede todo, es decir la naturaleza misma es la posibilidad infinita siempre y en todo lugar, en cualquier punto.

-
Ahora bien estos cuerpos de atributos limitados, son para Spinoza, una misma cosa con la sustancia de infinitos atributos. No hay un exterior a nada, ni siquiera a Dios mismo. De ahí el panteismo de Spinoza y el ateismo en sus consecuencias lógicas. Ahora, he de creer que ateismo y panteismo o deismo o cualquier tipo de concepción acerca del problema de la existencia de Dios se halla por fuera de la problemática Spinoziana esencial, a saber, la posibilidad de la libertad.

-
En Spinoza todo es afectable. Todo es componible en cierto modo. La naturaleza misma lo es, solo que ella, no tiene límites en su capacidad de afectar, en sus posibilidades de componer-se. A la naturaleza le es posible todo, a cualquier cuerpo le es posible cualquier cosa.

-
En este pequeño impasse creo hallar el núcleo de todo el meollo: la distinción entre todo y cualquier cosa.

-
En el estrato discursivo que arbitrariamente se enuncia como política, lugar par excellance del problema del cómo vivir, desde tiempo de Aristóteles y Platón y aún mas allá, pasando por San Agustín, hasta Marx, Mao Tse Tung o los jesuitas, Spinoza ve el principio y el fin de toda actividad, de toda forma de afectación.


En estos días de cambio he estado reflexionando acerca del problema político en general. Un suspiro y una promesa -a mi mismo siempre- de un poder, de un poder hacer, de un no saber también, puro deseo. Llamar, desesperadamente a todo aquello, pulsión, término que componen el poder y el desear.


Bueno me voy, que les sea leve con el dispositivo religioso, político y académico, Gonzalo.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home