Romance a la muerte de Samuel Byck
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Samuel Joseph Byck ( 30 de Enero, 1930 – 22 de Febrero, 1974) era un vendededor de llantas desempleado que intentó secuestrar un avión del aeropuerto de Baltimore el 22 de Febrero del 74, para estrellarlo en la Casa Blanca y asesinar así a Richar Nixon.
Pequeños datos que no importan. El hecho es que Byck quería creer en algo, quería poder, no importa cómo- en qué cosa. Byck es una pequeña muestra trágica de la desgarrada subjetividad contemporánea. Byck creía firmemente en una conspiración del gobierno de los EEUU para mantener sobre el mundo en general y sobre los pobres en particular, un yugo de opresión. El dispositivo psiquiátrico decretó que Byck poseía trastorno bipolar (esto es: una tendencia disociativa en la raíz de la personalidad, que se exteriorizaba a través de episodios de desórdenes mentales pendulares, que lo llevaban a largas depresiones o pequeños accesos de euforia mística). De esta común caracterización, debo decir que me identifico con Byck. Es decir con su bipolaridad. Interpelado ideológicamente por el dispositivo, me reconozco avergonzado en la bipolaridad. Pero, ¿no es esta una forma de anular la potencia, de redirigir la paranoia de Byck sobre si misma, en un doble juego paranoico, es decir, en vez de convertirse en esquizo, la paranoia devenía doble paranoia, controlandose paranoicamente a si misma?
He aquí el juego perverso de la clínica, en su despliegue necesario. Y el núcleo mismo de toda ideología, el Otro, que quiero desnudar, es el Otro que me recluye, el Otro mismo que ya me ha constituído.
La distancia ideológica entre lo que somos y lo que creemos ser es nula.
Adonde termino yo mismo es quiza el último rincón de la realidad que podría pisar.
Luego la sigo, saludos. Gonzalo.

1 Comments:
Me llevo todo bien impreso a casita, que bien vale leerlo tranquilo.
Clau
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